Sep 062017
 

El número de latinoamericanos creció casi un 4% en 2016

Después de haber sufrido en carne propia el pinchazo de la burbuja inmobiliaria, en 2016 el número de ciudadanos nacidos en algún país de América Latina y con residencia en España se ha incrementado un 3,94%, respecto a un año previo, hasta llegar a los más de 2,3 millones de personas, según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE). La recuperación de la economía ibérica ha sido el principal aliciente en la recuperación del flujo migratorio de esta comunidad (la más grande en el país, después de los ciudadanos procedentes de alguna nación europea).

“La construcción vuelve a necesitar mano de obra y hay un incremento del turismo, como consecuencia, el país requiere más trabajadores”, dice María Antonieta Delfino, experta en migración de la Universidad de Salamanca. Según los datos del INE, el crecimiento de población latinoamericana presentó una leve recuperación ya desde 2015, cuando el número de ciudadanos venidos del otro lado del Atlántico ascendió a más de 2,2 millones. Ello significó un aumento del 1,21%, respecto a un año anterior y marcó un punto de quiebre respecto a los cinco años anteriores, cuando la cifra de latinoamericanos radicados en España presentó bajas consecutivas.

“La cifra está aumentando ligeramente, pero no implica un cambio espectacular”, resalta Carmen González Enríquez, investigadora y experta en temas migratorios del Real Instituto Elcano. La población procedente de América Latina -con independencia de haber adquirido o no la nacionalidad española- ha aumentado de forma significativa desde finales de los años noventa. De los 276.659 latinoamericanos que residían en el país a comienzos de 1998, se llegó a 2.428.979 en 2009, marcando así un máximo histórico que se redujo gradualmente. Actualmente, este grupo representa más del 5% de la población total y cerca del 39% de la nacida en el extranjero, de acuerdo con las cifras del INE. “No muchos se fueron. La crisis se llevó a algunos, aunque parte de su familia se quedó en España”, resalta Delfino.

En cuanto al origen, desde mediados de los años noventa se ha producido un importante cambio en la composición de los flujos. Los países del Cono Sur (Argentina y Chile) perdieron fuerza y las naciones andinas (Ecuador, Colombia, Bolivia y Perú) ganaron protagonismo. En 2016, las personas originarias de Ecuador (con 408.690 ciudadanos) constituyeron el grupo más numeroso y el tercero más cuantioso de todos los migrantes en España, por detrás de los procedentes de Marruecos (700.429) y Rumanía (606.457). Entre los latinoamericanos, Colombia ocupó el segundo sitio con 362.152 personas, seguido de Argentina con 255.671, Venezuela con 199.418 y Perú con 190.867.

Durante 2016, la comunidad hondureña fue la que más creció en el territorio español. Pasaron de 47.437 personas, en 2015, a 58.738 al cierre del ejercicio anterior, lo que implicó un aumento del 19,6%. Los venezolanos fueron los que secundaron el repunte con una subida del 14,6%, seguido de los nicaragüenses con un alza del 14,4%, según los datos del INE.

“Si la recuperación económica continúa, seguirá llegando mucha más población latinoamericana”, pronostica González Enríquez. De acuerdo con la especialista del Real Instituto Elcano, los latinoamericanos tienen una mayor movilidad y por consecuencia mayor posibilidad de encontrar un trabajo. “Están aprovechando más las oportunidades que los españoles. Eso hace que la reducción del paro sea mayor”, arguye. Del total de emigrantes de América Latina en España, el 58.6% está ocupado y el restante no registra actividades laborales, según un análisis elaborado por el Centro de Estudios Latinoamericanos Monetarios (Cemla). Con datos del INE a 2016, dicha institución explica que el empleo entre los latinoamericanos registró una tasa de crecimiento del 5.7% respecto al año anterior, mientras que los desocupados disminuyeron en un 1.6%.

La recuperación de la economía española (que en 2016 creció un 3,2%) contrasta con la recesión que digiere América Latina, ocasionada por el bajo precio de las materias primas, la débil demanda interna y el ajuste en la política monetaria, principalmente de los países desarrollados. En 2016, el PIB de la región se contrajo un 1%, después de haberse estancado en 2015. Según los pronósticos del FMI, el crecimiento de la zona se expandirá un 1,1%, al final de este año, y repuntará un 2% en 2018. La atonía latinoamericana podría ser un factor determinante para que la migración latinoamericana en España siga creciendo, concluyen las expertas consultadas